Publicado: 9 de Marzo de 2018

El tiempo vuela y en menos de lo que canta un gallo junio nos sorprende con sus calores y los más de dos meses que tienen nuestros niños de vacaciones. Esto implica la consiguiente preocupación de qué hacer con ellos pues los adultos no gozamos de tanto tiempo de vacaciones como ellos.

Para evitar que nos pille el toro y poder organizar con tranquilidad el verano, nosotros ya estamos pensando en nuestro campamento urbano para niños de 4 a 12 años.

¿En qué consiste?

El nuestro no es un campamento meramente deportivo, ni un “aparcaniños” en el que se van a limitar a colorear  fotocopias, correr en un patio o pegar bolitas de colores en una cartulina.  En nuestro centro somos conscientes de que las horas de la mañana dan para mucho, por lo que las dos primeras horas y media del día se dedican al estudio de inglés, matemáticas y lengua. Cierto es que están de vacaciones, pero nadie se muere de agotamiento  por al repasar las tres asignaturas que van a tener que estudiar durante muuuuchos años.

Tras un descanso de media hora en el que podrán tomarse el desayuno, es el momento de los talleres: manualidades, juegos, dramatizaciones. Los niños dan rienda suelta a su creatividad e imaginación (demasiado contenidas durante el curso).

Y los viernes, rompemos con todo y dedicamos el día a organizar gymkanas, donde tendrán que buscar las pistas correspondientes a cada prueba. En dichas pruebas,  se repasa lo trabajado durante la semana, combinando éstas con otros ejercicios de habilidad, ingenio, o pequeñas locuras orientadas a la diversión. Los viernes que no haya gymkana, se programará una salida interesante y divertida (el año pasado visitamos el Museo Tiflológico y el Museo de Antropología). Pese a que la palabra museo comúnmente no se asocie a diversión, lo cierto es que son dos museos atípicos: el primero es el museo de la ONCE, en el que tocar las piezas expuestas es prácticamente obligatorio, y en el segundo organizamos una búsqueda del tesoro,  en la que tenían que recoger las salas para poder avanzar de uno a otro continente.

¿Por qué éste modelo de campamento y no otro?

·         No es ni una guardería, ni un campamento deportivo, ni tampoco una extensión del curso escolar, sino un espacio donde el aprendizaje y el aspecto lúdico del mismo tienen el mismo peso (no olvidemos que están de vacaciones) y se dedica a lo uno el mismo tiempo que a lo otro. Por lo tanto, este campamento está pensado para que repasen y se diviertan.

·         Todos los días trabajan lengua, matemáticas e inglés, pero sin la presión de los exámenes, los deberes en casa o el repetitivo libro de texto, consolidando los conocimientos que han adquirido durante el curso.

·         El punto anterior evita las constantes lagunas que el verano genera en las cabezas de los niños, por lo que comenzarán el nuevo curso con los con las cabezas y conocimientos bien frescos y unas evaluaciones iniciales (que suelen ser catastróficas) más que positivas.

·         Todo esto se hace trabajando valores como el compañerismo, el trabajo en equipo, la solidaridad y , por qué no, el buen humor.

El plazo de inscripción se abre el miércoles 14 de marzo. Si pensáis que éste es el campamento de verano que estabais buscando, o bien tenéis algunas preguntas,  no dudéis en comunicaros con nosotros.