Publicado: 25 de Abril de 2020 a las 13:59

Nuestra línea pedagógica está basada en la combinación de 

RESPONSABILIDAD – DIÁLOGO – RESPETO MUTUO.

 Estos tres valores se exigen tanto a los profesores que componen el personal de la academia, como a los alumnos que estudian con nosotros.

Para llevarlo a cabo, hacemos de los siguientes valores el pilar fundamental de nuestra actividad, y  son la brújula que señala la dirección de nuestra línea de enseñanza:

 ·         Atención individualizada. Cada alumno es único y tiene su propio temario, y sus propias características y particularidades, por lo que  el profesor se adapta al ritmo de enseñanza de cada alumno, de manera que los ejercicios y correcciones son las adecuadas para cada uno hasta que den señales de progreso. Con la finalidad de favorecer esta atención individualizada, trabajamos con grupos reducidos.

·         Respeto mutuoy tolerancia. Nuestro modelo de educación es NO discriminatorio, y evitamos las diferencias por razón de raza, nacionalidad, religión, sexo, orientación sexual o circunstancias personales. Por lo tanto, rechazamos todo tipo de actitudes xenófobas, racistas, machistas, homófobas y un largo etcétera.

·         Enseñar desde el cariño. El lema “la letra con sangre entra” se quedó anticuado ya y no va con nuestra filosofía. Los niños y adolescentes necesitan límites (eso es innegable), pero también afecto. Ello implica ser escuchados, entendidos, saber que nos importan y nos preocupan, que nos implicamos con ellos no solo académicamente, sino también personalmente.  Enseñanza no es sinónimo de rigidez y distanciamiento, sino de cercanía y confianza.

·         Ambiente relajado. Nuestros alumnos pasan muchas horas en sus colegios e institutos, por lo que el ambiente en nuestras aulas es más relajado. Nos gusta que comenten y se ayuden entre ellos, que compartan sus opiniones y alguna que otra ocurrencia (lo que no es sinónimo de molestar, vaguear, perder el tiempo e interrumpir la clase). Queremos que nuestros alumnos se sientan con total libertad para preguntar sus dudas sin ser juzgados, y les explicaremos las veces que haga falta hasta que se resuelvan esas dudas y lo comprendan. Eso sí, para que sea posible, exigimos que nuestros alumnos se comprometan a trabajar y esforzarse a diario, a leer el enunciado e intentarlo primero, a pensar y llevar a cabo una idea aunque el resultado primero sea erróneo.

·         Diálogoy comunicación. Entre centro, alumno y familia, con el fin  trabajar en una misma línea cuyo objetivo es mejorar el rendimiento de nuestros estudiantes.

·         Esfuerzo. El alumno no es un sujeto pasivo y nosotros no somos la Virgen de Lourdes repartiendo milagrosos aprobados. Ayudamos, explicamos y orientamos lo que haga falta, pero es indispensable que el alumno colabore, trabaje, se comunique y se comprometa a trabajar. Sin sus ganas y su trabajo continuo, es muy difícil obtener buenos resultados académicos. Para ello, nos esforzamos en reconocer la perseverancia como la forma más válida para el progreso personal, valorando el esfuerzo diario más allá de pruebas puntuales y haciendo del refuerzo positivo una constante en  el trabajo diario con los alumnos.

·         Responsabilidad y coherencia, tanto por parte del centro como por parte de nuestros alumnos. Responsabilidad ante el trabajo diario y afán de superación, rechazando que el alumno busque pretextos para eludir el trabajo  diario, enseñando a los alumnos a identificar errores y encontrar otras soluciones. Coherencia a la hora de aceptar los errores como una forma de aprender a superar obstáculos; identificar, reconocer y asumir las consecuencias derivadas de los propios actos, impidiendo que el alumno descargue la propia responsabilidad en los demás.

·         Autonomía, trabajando en pos de la adquisición de hábitos de estudio y facilitando estrategias para conseguir dichos hábitos. Para ello, ofrecemos y exigimos responsabilidades a nuestros alumnos favoreciendo que tomen decisiones por sí mismos. Una de esas responsabilidades es la de cumplir con el trabajo diario, y para conseguirlo reforzamos la confianza en sus propias capacidades y posibilidades de superación reconociendo positivamente los logros obtenidos por el alumno.

·         La actitud de nuestro profesorado es positiva y estimulante, demostrando interés por cada uno de los alumnos. Nuestros profesores disfrutan enseñando, contagiando las ganas de aprender al alumnado.

·         Los profesores del centro están debidamente formados, siendo diplomados o licenciados, y cuentan con años de experiencia docente, de manera que dominan la materia que se han comprometido a impartir. Y como la enseñanza es algo vivo, que evoluciona, están en continuo reciclaje con el fin de favorecer el aprendizaje de nuestros alumnos.